lunes, 2 de diciembre de 2013

Ensayo- reflexión crítica


 
          "ENTRE EL SABER Y NO SABER, PREFIERO EL NO SABER"

Cada año egresan miles de jóvenes bachilleres, con la única misión, en muchos casos, de comenzar una carrera profesional, ampliar sus conocimientos y poder vivir de una manera aceptable dentro de la sociedad. Sin embargo, se observó, con frustración, que una gran cantidad de profesionales, ya egresados y en ejercicio, suponen que el conocimiento ya es de su propiedad, por lo que ya no es necesario leer, volver a maravillarse, aprender de los otros, aunque estos “otros” no tengan la edad, ni la experiencia. Esto provoca una especie de conformismo y de sedentarismo cognitivo, lo que da lugar a creer que ya todo está aprendido y que las demás personas son ignorantes y faltos de conocimiento. Esto a su vez, da lugar a un clima de trabajo inadecuado, puesto se va a mostrar claramente la diferencia entre los que aún desean aprender, a pesar de tener años de servicio o de poseer más edad, frente a los que ya piensan que el conocimiento es suyo y no hay nada más que aprender.
Hay que destacar que el conocimiento es dinámico, es decir está en constante evolución y movimiento, porque lo que se aprende en un determinado tiempo cambia, así como cambia la visión del hombre, su tecnología, su sociedad, su ser mismo. Además el conocimiento también es relativo, es decir, se vuelve relativo porque en un determinado grupo social, una persona puede tener un tipo de conocimiento, sin embargo, si se halla en otro grupo social, puede que los que los conocimientos que poseía ya no fueran los suficientes y es entonces cuando debe darse cuenta que aún hay mucho más conocimiento y es necesario aprenderlo.
En este punto, se debe señalar que no sólo es necesario conocer y saber más, sino se puede o se debe desarrollar una sabiduría, como nuestros antepasados lo hacían.
La solución a este problema de pensar que todo ya está conocido, radica en la búsqueda de ala verdadera sabiduría, si la sociedad no sólo buscara conocimiento y buscara la sabiduría, seguro es que tendríamos una mejor sociedad y mejor calidad de vida.
A continuación se propone una serie de consejos para olvidar el sedentarismo cognitivo y no volver a creer que ya todo está conocido, por lo que se sugiere:
  • Hacer muchas preguntas. Una persona sabia cuestiona sus motivaciones, cuestiona el conocimiento ampliamente aceptado, y aprende a amar el hacer preguntas en momentos de ignorancia, porque una persona sabia sabe cuándo es hora de aprender.
  • Leer todo. Leer los escritos de los filósofos y comentaristas sociales
  • Compartir con los mentores. Es un error pensar que el sabio está por encima de todos.
  • Ser humilde no tiene que ver con renunciar al valor personal. En lugar de eso, se trata de ser realista y sólo enfatizar sólo lo que es bueno y capaz dentro de uno mismo. Como respuesta, las personas sabrán que pueden depender de uno para esos asuntos.
  • Ser humilde es sabio porque permite que el verdadero ser brille. La humildad también asegura que respetas las habilidades de otros en lugar de temerles. La sabiduría de aceptar tus limitaciones y conectarte con las fortalezas de otras personas para reforzar las propias es infinita.
  • Aprender a reconocer las faltas.
  • Aceptar que no se puede saber todo. Las personas más sabias hace mucho tiempo son las que se dan cuenta que no lo pueden saber todo, a pesar de décadas de aprendizaje y reflexión. Mientras más se piensa sobre las personas, cosas y eventos, más se tiene en claro que hay más para aprender y que lo que se sabe que el conocimiento es la punta del iceberg. La aceptación de las limitaciones del propio conocimiento es una clave para la sabiduría.

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